En los últimos tiempos han circulado, especialmente en redes profesionales, debates que plantean una aparente tensión entre el “curso e-learning” como formato clásico de capacitación y enfoques que hoy se presentan como más cercanos al desempeño, la personalización, la transferencia o el aprendizaje en contexto. En algunos casos, estas conversaciones sugieren que recién ahora la formación comenzaría a orientarse hacia la aplicación en el puesto, el desarrollo de competencias o la construcción de experiencias más significativas.
Sin embargo, una mirada más atenta invita a revisar esa idea. Más que una ruptura total con el pasado, lo que parece estar ocurriendo es una relectura —a veces parcial— de cuestiones que el diseño instruccional profesional viene abordando desde hace tiempo, especialmente en proyectos de formación orientados al desempeño y apoyados en fundamentos pedagógicos sólidos.
En Net-Learning, esta visión forma parte del enfoque que sostiene propuestas como el Diploma Universitario en Diseño Didáctico Instruccional para E-Learning y diversos proyectos de formación corporativa, donde el diseño pedagógico se concibe como una herramienta estratégica para conectar aprendizaje, desempeño y transferencia al puesto.
Cuando el curso online está bien diseñado, ya hay mucho de lo que hoy se propone como valioso
Es cierto que existen propuestas formativas digitales excesivamente expositivas, lineales o desconectadas del contexto real de trabajo. También es cierto que muchas organizaciones están buscando hoy formatos más próximos a la práctica, al flujo de trabajo y a la aplicación concreta. Pero de allí no se desprende necesariamente que el curso online, en sí mismo, represente una lógica agotada o limitada por definición.
En el campo del diseño instruccional, un curso e-learning bien concebido nunca ha sido solamente una secuencia de contenidos. Cuando existe un trabajo profesional detrás, el curso puede integrar:
- objetivos de aprendizaje aplicados,
- desarrollo de competencias,
- actividades auténticas,
- resolución de casos,
- simulaciones,
- retroalimentación orientada a la mejora,
- evaluación con criterios de desempeño,
- y, en muchos casos, articulación con la práctica real o con la observación en el puesto.
En otras palabras, la preocupación por la transferencia, por la aplicación en contextos reales y por el cambio actitudinal no es ajena al diseño instruccional. Por el contrario, ha sido uno de sus desafíos centrales, especialmente en la formación profesional continua.
El curso e-learning serio y profesional no se limita a “enseñar contenido”
Uno de los riesgos de ciertos debates actuales es que, al cuestionar propuestas de baja calidad, se termine generalizando una imagen empobrecida de lo que es un curso online bien diseñado. En realidad, cuando el trabajo instruccional se apoya en principios de andragogía, psicología del aprendizaje, diseño centrado en competencias y evaluación auténtica, el curso ya incorpora desde hace tiempo una lógica de aplicación y desempeño.
Esto ha sido particularmente evidente en programas diseñados para:
- adquisición de conocimientos aplicados,
- desarrollo de competencias transferibles al puesto,
- resolución de problemas reales,
- y transformación de hábitos, criterios o actitudes profesionales.
Este último punto es especialmente relevante. Si hay un objetivo difícil en formación, no es solo transmitir información, sino contribuir a que una persona revise decisiones, adopte nuevos criterios y modifique su forma de actuar. Ese tipo de propósito no es ajeno al diseño instruccional profesional. Siempre ha estado entre sus metas más ambiciosas.
Lo que hoy cambia no es necesariamente el propósito, sino las condiciones de posibilidad
Esto no significa que no haya novedades relevantes. Las hay, y son significativas. Pero quizás convenga ubicarlas con más precisión.
Lo que hoy se amplía no es tanto una intención pedagógica completamente nueva, sino la posibilidad de sumar nuevas capas de apoyo gracias a tecnologías que antes no estaban disponibles o no eran viables a escala. La inteligencia artificial, las analíticas, los asistentes contextuales, los recordatorios inteligentes, las ayudas de desempeño dinámicas y otros recursos hoy permiten extender, reforzar o complementar experiencias formativas de maneras que hace algunos años eran más difíciles de implementar o sostener.
Visto así, la conversación cambia de tono. Ya no se trata de afirmar que antes el curso e-learning estaba desconectado del trabajo y que recién ahora aparece una formación más “real”. Se trata, más bien, de reconocer que hoy disponemos de nuevas herramientas para profundizar, reforzar o ampliar algo que el diseño instruccional de calidad ya perseguía: aprendizaje significativo, desempeño competente y transferencia al puesto.

El verdadero contraste no es entre curso y no curso
Quizá una distinción más útil no sea entre “formato curso” y “nuevo enfoque”, sino entre:
- propuestas formativas superficiales,
- y propuestas formativas diseñadas con intención pedagógica, criterio profesional y foco en el desempeño.
Desde esa perspectiva, un buen curso online ya puede estar plenamente orientado a:
- la adquisición de conocimientos aplicados,
- el desarrollo de competencias para el puesto,
- la toma de decisiones en contextos complejos,
- y la construcción de actitudes o disposiciones profesionales.
Además, cuando los proyectos cuentan con condiciones adecuadas, estos cursos pueden incorporar recursos altamente sofisticados: simuladores, experiencias de alta interacción, entornos inmersivos, realidad virtual o aumentada, análisis de escenarios, role play o evaluación en contexto. Por eso, conviene evitar dicotomías apresuradas. No todo lo que hoy se presenta como “más conectado con el trabajo” es necesariamente ajeno al diseño instruccional clásico; en muchos casos, forma parte de su mejor tradición.
Lo valioso hoy es otra conversación: cómo enriquecer mejor la experiencia formativa
Hay, sin duda, una conversación muy necesaria. Pero tal vez no sea la de si el curso e-learning debe desaparecer o no, sino la de cómo seguir enriqueciendo las experiencias formativas para hacerlas más potentes, más situadas y más eficaces.
Por ejemplo:
- ¿Qué apoyos de desempeño conviene sumar a un curso online?
- ¿Qué parte del aprendizaje requiere una experiencia estructurada y qué parte necesita acompañamiento más contextual?
- ¿Cómo pueden integrarse mejor el curso, la práctica y la retroalimentación sobre trabajo real?
- ¿Qué puede aportar la IA a este ecosistema sin simplificar en exceso procesos complejos?
- ¿Cómo fortalecer la transferencia sin desdibujar el valor pedagógico del diseño?
Estas preguntas no debilitan al diseño instruccional. Al contrario: lo fortalecen, porque lo invitan a seguir evolucionando desde una base sólida, en lugar de aceptar sin más una oposición entre “lo de antes” y “lo de ahora” que, muchas veces, simplifica demasiado.
La tarea del diseñador instruccional sigue siendo central
En este contexto, el rol del diseñador instruccional no pierde vigencia. Más bien se vuelve aún más importante. Porque no se trata simplemente de producir contenidos, sino de decidir:
- qué necesita resolverse con un curso,
- qué conviene reforzar con ayudas o soportes adicionales,
- qué tipo de práctica o simulación resulta más adecuada,
- qué evidencias demostrarán el logro,
- y cómo articular la experiencia de aprendizaje con el desempeño esperado.
En ese sentido, el diseñador instruccional profesional sigue ocupando un lugar central: es quien puede traducir necesidades organizacionales, pedagógicas y de negocio en una arquitectura formativa coherente. Y esa tarea, lejos de quedar desactualizada, se vuelve todavía más compleja y más estratégica cuando aparecen nuevas herramientas, nuevos canales y nuevas expectativas.
Para quienes buscan profundizar estas competencias, el Diploma Universitario en Diseño Didáctico Instruccional para E-Learning de Net-Learning aborda precisamente estos desafíos: integración pedagógica de tecnologías, diseño orientado al desempeño, evaluación auténtica y construcción de experiencias formativas digitales con foco en la transferencia y el aprendizaje significativo.
Evolucionar no implica desconocer lo construido
Tal vez una de las mayores oportunidades del momento actual sea esta: revisar prácticas, incorporar tecnologías emergentes, abrir nuevas posibilidades de apoyo al desempeño y enriquecer los recorridos formativos, pero sin desconocer el valor de lo ya construido.
Cuando se trabaja con seriedad profesional, el curso e-learning no es un objeto rígido ni un contenedor pasivo. Puede ser una experiencia cuidadosamente diseñada para que el participante comprenda, practique, reciba retroalimentación, tome decisiones y desarrolle criterios aplicables al trabajo. Puede, además, articularse con otros recursos y extenderse más allá del aula virtual.
Por eso, más que contraponer el curso a lo que hoy aparece como “nuevo”, quizá convenga pensar en términos de continuidad, evolución y enriquecimiento. No estamos necesariamente ante la negación de un modelo anterior, sino ante la posibilidad de llevar más lejos muchas de sus mejores intenciones.
En síntesis
No toda defensa del curso es conservadora.
Y no toda crítica al curso implica, por sí misma, una innovación pedagógica real.
En formación corporativa y profesional, el punto no debería ser oponer “curso” y “desempeño” como si fueran caminos incompatibles. Un buen curso online, diseñado con criterio profesional, ya puede estar profundamente orientado al desempeño, a la transferencia y al desarrollo de competencias.
La conversación más fecunda no es si hay que dejar atrás el curso, sino cómo seguir enriqueciendo el diseño instruccional profesional con nuevas herramientas, nuevos soportes y nuevas posibilidades, sin perder de vista algo fundamental: muchas de las ideas que hoy se presentan como emergentes o disruptivas ya forman parte, desde hace tiempo, del trabajo serio y bien hecho en nuestro campo.
Porque cuando el diseño instruccional está bien pensado, el curso e-learning no es un obstáculo para la aplicación en el puesto. Puede ser, de hecho, una de sus mejores bases.
Equipo de Net-Learning
Referencia bibliográfica
Net-Learning. (2026). Net-Learning: Más allá de ciertos debates: qué aporta el diseño instruccional profesional. Net-Learning Blog.
Cita en el texto:
Net-Learning (2026)
(Net-Learning, 2026)
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